GM paga $220 millones por datos de conductores; 700,000 neoyorquinos estaban inscritos
Un acuerdo con 36 fiscales generales sostiene que GM vendió hábitos de manejo que podían llegar a aseguradoras. Qué pasó, qué cambia y qué pueden hacer los neoyorquinos.

Los carros conectados registran viajes, frenazos y velocidad. Esto es lo que cambia con el acuerdo de GM. Foto: Dennis Eusebio / Unsplash.
Tu carro sabe cuándo sales de la casa. Sabe con cuánta fuerza frenas en el Major Deegan, a qué velocidad tomas la rampa hacia el FDR y a qué hora llegaste el sábado pasado por la noche. Durante años, muchísimos conductores no tenían idea de que esa información podía terminar en otro lugar que no fuera el tablero.
Esta semana llegó la cuenta. El 29 de octubre, la fiscal general de Nueva York, Letitia James, anunció que General Motors pagará $220 millones para cerrar una investigación multiestatal sobre la venta de datos privados de manejo de los conductores. A Nueva York le corresponden $12,054,341. James y otros 35 fiscales generales, un grupo bipartidista, firmaron el acuerdo.
Lo que GM habría hecho
El corazón del caso es un programa llamado Smart Driver, que funcionó de 2016 a 2024 e inscribió a millones de conductores en todo el país, incluidos más de 700,000 en Nueva York, según la oficina de la fiscal general.
Smart Driver registraba cuántos viajes hacías, cuándo empezaban y terminaban, los frenazos bruscos, las aceleraciones repentinas y los excesos de velocidad. GM lo promocionaba como una manera de manejar mejor y aseguraba que no compartiría datos con aseguradoras sin consentimiento expreso. La investigación determinó que GM vendió los datos a corredores de datos bajo contratos que indicaban que se usarían para productos de seguros, y que esos corredores podían revenderlos a aseguradoras, que a su vez podían usarlos para ajustar las primas.
Algunos detalles hacen que esto pegue más fuerte:
- La inscripción en el concesionario. A muchos conductores los inscribieron mientras compraban el carro, mediante un registro combinado de OnStar y Smart Driver. La fiscal general afirma que, en ocasiones, empleados de los concesionarios aceptaron los términos en nombre de los clientes, y que GM pagaba a los concesionarios bonos ligados en parte a la cantidad de inscripciones.
- La app decía que no. La aplicación de OnStar les informó a más de 370,000 conductores que no estaban inscritos mientras GM seguía recopilando y vendiendo sus datos, según la fiscal general. Más tarde, GM los dio de baja sin explicar el error, y los datos ya recopilados se quedaron en manos de los corredores y las aseguradoras.
- Dinero de verdad en juego. Yahoo News reportó que a un conductor le subieron un 22% la prima de su seguro con base en datos de un corredor.
ClaimDepot, que da seguimiento a los acuerdos legales, identifica a los corredores como Verisk Analytics y LexisNexis Risk Solutions. Kelley Blue Book informó anteriormente que GM dijo haber terminado sus relaciones de telemática con ambas empresas.
Por su parte, GM sostiene que los datos de los carros conectados permiten experiencias más seguras y personalizadas, y un portavoz afirmó que la compañía está comprometida con ser clara sobre qué información se usa y qué opciones tienen los clientes, según Yahoo News. Los hallazgos descritos arriba son alegaciones de la investigación.
Lo que el acuerdo cambia de verdad
El dinero va a los estados, no a los conductores. ClaimDepot indica que por ahora no hay proceso de reclamación ni pago disponible para conductores individuales. Eso va a frustrar a mucha gente, y vale la pena decirlo con claridad para que nadie caiga en una estafa que prometa un "reembolso de GM".
Lo que sí exige el acuerdo, según la oficina de la fiscal general: GM debe limitar los datos de manejo que recopila, mantener un programa de privacidad completo con evaluaciones internas y de terceros independientes, y reforzar la supervisión y la capacitación en los concesionarios para que nadie quede inscrito sin su consentimiento. Yahoo News añade que GM debe obtener el consentimiento explícito de los conductores antes de recopilar o compartir sus datos.
No es la primera vez para GM. En enero de 2025, la Comisión Federal de Comercio anunció una orden que le prohíbe a GM durante cinco años divulgar datos de geolocalización y comportamiento de los conductores a agencias de informes de consumidores, y que exige consentimiento afirmativo para ciertos datos durante 20 años, según Kelley Blue Book. GM también pagó anteriormente $12.75 millones para cerrar una investigación en California.
James resumió el caso así: "Los neoyorquinos nunca deberían tener que preocuparse de que una compañía de carros rastree cada uno de sus movimientos cuando se sientan al volante".
Por qué esto importa más allá de un fabricante
Desde donde estamos, con años de experiencia en tecnología publicitaria, sabemos cómo funciona esto. Un dato que parece inofensivo en un lugar se vuelve valioso en otro. Un frenazo es solo un frenazo hasta que se convierte en una puntuación de riesgo que te persigue hasta la renovación de tu seguro.
Eso pesa mucho en esta ciudad. Los neoyorquinos ya pagan uno de los costos de vida más altos del país, y para las familias trabajadoras del Bronx, Queens y Brooklyn que necesitan el carro para trabajar, un aumento inexplicable en la prima no es una cifra sin importancia. Cuando el consentimiento queda enterrado en una firma en el concesionario, quienes menos probabilidades tienen de leer la letra pequeña son quienes reciben el golpe más duro.
Y GM no es la única compañía con carros conectados. El informe de Kelley Blue Book de enero de 2025 señaló que dos senadores de Estados Unidos habían descubierto que otros fabricantes, entre ellos Honda y Hyundai, todavía vendían datos similares en ese momento. Tu carro es una computadora. Trátalo como tal.
Una ciudad cada vez más dura con la letra pequeña
El caso de GM llega en una temporada movida para la protección al consumidor en Nueva York. Desde el 1 de octubre, la norma "Click to Cancel" de la ciudad obliga a los negocios a explicar con claridad los términos de las suscripciones y a permitir que la gente cancele de la misma forma en que se inscribió, según NBC New York. Las quejas se presentan al 311.
Además, el 20 de octubre, el Department of Consumer and Worker Protection de la ciudad propuso reglas sobre el servicio al cliente automatizado, según un boletín de Troutman Pepper Locke. Los negocios tendrían que informar al inicio de la interacción que no estás tratando con un ser humano, y no ofrecer una transferencia en un solo paso a una persona (o una alternativa especificada) se presumiría engañoso. Hay una audiencia pública programada para el 19 de noviembre, y los comentarios se reciben hasta ese mismo día.
Si se juntan las piezas, el rumbo es claro: los reguladores van tras la brecha entre lo que una compañía dice y lo que realmente hace con tu dinero y tus datos.
Lo que puedes hacer ahora
- Pídele tus datos a GM. Bajo el acuerdo, los conductores pueden solicitar una copia de sus datos y una lista de los tipos de compañías que los recibieron, según ClaimDepot.
- Revisa qué tienen los corredores. LexisNexis permite a los consumidores solicitar un Consumer Disclosure Report bajo la Fair Credit Reporting Act a través de su portal en línea para consumidores o por correo.
- Revisa la configuración de tu carro. Desactiva el rastreo de ubicación o los servicios conectados que no elegiste, y lee antes de firmar en el concesionario.
- Reporta los problemas. La fiscal general de Nueva York recibe quejas de consumidores en línea, y los asuntos de consumo en NYC se reportan al 311.
Esta es información general, no asesoría legal. Si crees que tus datos se usaron indebidamente o que tus tarifas se vieron afectadas, habla con un abogado de protección al consumidor o con una organización de asistencia legal.
Te toca
¿Sabías que tu carro podía estar recopilando tanta información sobre cómo manejas? ¿Pagarías más por un carro que no recopile nada? Cuéntanos en los comentarios.
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Fuentes: Fiscal General de NY · FingerLakes1 · Yahoo News · ClaimDepot · Kelley Blue Book · NBC New York · Troutman Pepper Locke · LexisNexis